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Ficción Especulativa en la Lucha Contra las Dictaduras: Reinventando Futuros Interrumpidos


Sala de Operaciones del Proyecto Synco/Cybersyn
Sala de Operaciones del Proyecto Synco/Cybersyn

La ficción especulativa como instrumento del pensamiento en diseño no se limita a construir guiones: funciona más como un laboratorio de ideas, un espacio donde podemos trascender la experiencia del presente y materializarla en realidades alternativas. En el campo del diseño especulativo, este enfoque adquiere dimensiones aún más potentes, permitiéndonos explorar sistemas sociales, sociotécnicos, políticos y tecnológicos que podrían haber existido—o que aún podrían existir—si ciertas variables históricas hubieran sido diferentes. Esto nos ayuda a cuestionar trayectorias dominantes y a estimular debates críticos sobre el presente.


Lo que propongo a usted, lector, este 1° de abril de 2025, es un ejercicio a partir de dos momentos históricos—uno en Chile, otro en Brasil—que ilustran cómo proyectos visionarios, interrumpidos por rupturas políticas, podrían haber reconfigurado el futuro de la tecnología en América del Sur y el mundo.




Salvador Allende
Salvador Allende

Caso 01 - Synco/Cybersyn: ¿Y si Chile hubiera creado una alternativa democrática al Silicon Valley?

A principios de los años 70, el gobierno de Salvador Allende, mediante una iniciativa liderada por el joven Fernando Flores en la agencia gubernamental encargada de las nacionalizaciones, en colaboración con el científico británico Stafford Beer, desarrolló el Proyecto Synco/Cybersyn—un sistema de gestión pública basado en cibernética y participación popular.


A diferencia de los modelos centralizados de planificación estatal (como los de la Unión Soviética), Synco/Cybersyn proponía una red descentralizada, donde fábricas y comunidades alimentaban datos disponibles para consulta diaria, permitiendo ajustes dinámicos en la economía. Era un intento de usar la tecnología no para el control tecnocrático, sino basado en principios cibernéticos para crear módulos autoreguladores en la gestión estatal, con el objetivo de democratizar la toma de decisiones y optimizar una economía planificada.


¿Y si Synco/Cybersyn hubiera prosperado? (o: El Chile que quiso reinventar la tecnología y la democracia en 1972)

El gobierno de Allende (1970-1973) fue un experimento socialista significativo—un intento radical de reimaginar cómo podría funcionar una sociedad. Sus Reformas de Base no se limitaban a redistribuir riquezas; buscaban transformar las estructuras de poder económico y político. En medio de esta transformación estaba Synco/Cybersyn, con una visión audaz de cómo la tecnología debía servir al pueblo.


Así como Allende nacionalizó el cobre—arrebatando a las multinacionales el control de la principal riqueza chilena—, Synco/Cybersyn anticipó lo que hoy entenderíamos como una "nacionalización de los datos". Mientras empresas como Google y Meta lucran extrayendo información personal, Synco/Cybersyn veía los datos como un bien público, para optimizar la economía al servicio del pueblo. Del mismo modo, la reforma agraria de Allende redistribuyó tierras y creó cooperativas campesinas. Synco/Cybersyn se proponía hacer lo mismo con la información: fábricas autogestionadas reportaban producción en tiempo real vía telex, ajustando inventarios y contribuyendo a una mejor gestión colaborativa de la demanda y distribución.


Así como el gobierno garantizó leche gratuita para niños y aumentos salariales, Synco/Cybersyn prometía asignación inteligente de recursos: si un hospital necesitaba medicamentos, el sistema priorizaba la entrega—no el lucro de las farmacéuticas. También se fomentarían redes sociales cooperativas, donde las comunidades debatirían prioridades sin manipulación publicitaria o polarización artificial.


El golpe y el futuro que no llegó

El 11 de septiembre de 1973, el proyecto fue interrumpido por un golpe militar en el que Allende fue asesinado. Pero su lección perdura:

  • La tecnología no es neutral. Synco/Cybersyn demostraba que podía ser participativa, popular y anticolonial—un antídoto al Silicon Valley.

  • Las Reformas de Base y la cibernética eran parte del mismo sueño: una economía donde recursos físicos (cobre, tierras) y digitales (datos, algoritmos) sirvieran a todos.

El golpe enterró Synco/Cybersyn, pero su historia de desarrollo técnico socialista persiste como un "futuro perdido"—un recordatorio de que la tecnología pudo haber tomado un camino radicalmente distinto en el mundo.


Caso 02 - Pernambuco y la computación: ¿Y si Recife se hubiera convertido en polo tecnológico décadas antes?




En 1961, el entonces alcalde de Recife, Miguel Arraes de Alencar, dio un pequeño paso en el camino que convertiría a la ciudad—especialmente al barrio de Recife—en el mayor parque tecnológico y de innovación al aire libre de Brasil: Recife "contrató" un IBM 1401 para racionalizar computacionalmente la administración pública. En esa época, las computadoras eran extremadamente raras en el país—solo Río de Janeiro y São Paulo habían adquirido equipos similares.


Esta decisión generó un ecosistema tecnológico que incluyó desde muy temprano a Procenge, una de las primeras empresas de software del Nordeste. El curso de Ciencias de la Computación de la UFPE, uno de los más importantes de Brasil, que comenzó con la compra de un IBM 1130 y surgió como Centro de Computación Electrónica, formando generaciones de profesionales que desarrollarían iniciativas como la creación de la primera microcomputadora hecha en el noreste en los años 80: el Corisco.


Desde ese impulso inicial de Arraes, estas iniciativas llevarían a la creación del CESAR, un instituto de innovación sin fines de lucro único en su tipo, fundado por profesores de la UFPE, y al Porto Digital, hoy uno de los principales polos de innovación de América Latina.

Pero si consideramos esto como el presente que vivimos, y retrocedemos en el tiempo: en 1964, las ideas de Arraes para una computación enfocada en racionalizar las acciones del gobierno en nombre del pueblo fueron interrumpidas por su destitución y arresto tras el Golpe del 64, junto al gobierno de reformas populares de João Goulart. Si bien las acciones más básicas de control de recaudación y emisión de impuestos continuaron desarrollándose, ¿cómo sería hoy el ambiente de innovación si hubiera habido continuidad política en la inversión pública en una infraestructura computacional centrada en el pueblo? Esta idea no es exagerada si consideramos una declaración hecha durante el lanzamiento del Nodo de RNP en Recife en 1994, ya en el ocaso de la dictadura militar, cuando el gobernador reelecto Miguel Arraes comentó tras los discursos protocolares: "Yo lo que quiero ver es que esta Internet sirva para darle comida al pueblo".


Un futuro alternativo: Si Chile y Pernambuco hubieran sido parte de una revolución tecnológica desde el Sur Global¿Y si, en los años 70, el Chile de Allende y el Pernambuco de Arraes hubieran liderado una revolución tecnológica desde el Sur Global? Mientras el mundo veía nacer la era digital bajo la lógica del Silicon Valley—marcada por el lucro, la vigilancia y la concentración de poder—estos dos experimentos políticos podrían haber pavimentado un camino radicalmente diferente. Synco/Cybersyn, con su visión de cibernética democrática, y el desarrollo de una computación para el pueblo en Pernambuco, orientada a la innovación en gestión pública, representaban los embriones de un paradigma alternativo: tecnología al servicio de la soberanía popular, no del capital extranjero.


En este escenario, Santiago y Recife se habrían convertido en polos de una red sudamericana de innovación tecnológica, desarrollando sistemas basados en tres principios: democratización de los datosplanificación participativa y tecnología como bien común. Mientras el Norte Global creaba plataformas extractivistas, el Sur estaría desarrollando redes cooperativas de información y sistemas públicos de inteligencia colectiva para una democracia radical. Las iniciativas conjuntas entre los cursos de computación y empresas privadas en Pernambuco, junto con los cibersynergistas chilenos, habrían formado generaciones de ingenieros comprometidos no con la "innovación disruptiva" del capitalismo de vigilancia, sino con lo que podríamos llamar "Innovación liberadora"—tecnología para la emancipación.


El legado de esta revolución abortada aún resuena. Hoy, cuando pensamos en Internet comunitaria en Áfricasoftware público en India o sistemas de pago digital no alineados al dólar, vemos destellos del futuro que Allende y Arraes imaginaron. Sus experiencias demuestran que la tecnología nunca es neutral: puede reproducir jerarquías coloniales o servir como herramienta de descolonización. Si hubieran sobrevivido a los golpes, hoy no estaríamos discutiendo "cómo regular el Silicon Valley", sino cómo reemplazarlo por modelos verdaderamente democráticos—y esta quizás sea su lección más urgente para el siglo XXI.


Este texto fue escrito el 1° de abril de 2025, a 61 años de la interrupción del futuro popular en Brasil. Más de 21 años de dictadura no pueden olvidarse, no pueden repetirse.

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